El 70% de los lanzamientos espaciales salen del cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, arrojando desechos y combustibles radioactivos.

Photo: Jonas Bendiksen/Magnum Photo
El 70% de los lanzamientos espaciales salen del cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, arrojando desechos y combustibles radioactivos.

Photo: Jonas Bendiksen/Magnum Photo
En octubre de 1997 la sonda Cassini-Huygens despegó desde Cabo Cañaveral (EEUU), una misión conjunta entre las agencias especiales americana (NASA) y europea (ESA) para estudiar Saturno. Pero al abandonar nuestro planeta la sonda Cassini, en vez de dirigirse hacia Saturno se fue en dirección contraria, hacia el interior del sistema solar.

Foto: ESA/NASA
Por primera vez en su historia, la NASA podría verse obligada a demorar o incluso cancelar misiones espaciales por falta de fondos dentro del programa para la exploración de Marte.

Photo: NASA
Ignasi Ribas, investigador del Institut de Ciències de l’Espai (CSIC) de Barcelona, es uno de los mayores expertos en planetas extrasolares. Sale hoy publicado en el periódico Público una entrevista que le hice en ocasión de un congreso mundial sobre esta materia, que organizará el próximo septiembre en el CosmoCaixa de la capital catalana.

Hace unos 65 millones de años un asteroide colisionó con nuestro planeta, probablemente en la península del Yucatán, en México. Tal fue la violencia del impacto que toda la atmósfera terrestre se recubrió de una gran capa de polvo, impidiendo así a la luz solar llegar a la superficie y provocando la extinción de una gran cantidad de especies, entre ellas, a los dinosaurios. La posibilidad de que la historia se repita sigue amenazando nuestra tranquila existencia.


Photo: Andreassen
Cualquiera que a principios de otoño o de primavera decida pasar unos días en Alaska, en Noruega o incluso en la Antártida y levante sus ojos al cielo en una noche serena podrá observar uno de los espectáculos más bellos de la naturaleza: una aurora polar. Estos fenómenos se manifiestan como erupciones de haces de luz y color intensos que ondulan en el cielo de ambos polos terrestres. Se habla, por lo tanto, de aurora boreal o australdependiendo del hemisferio en el que se observan. El término «aurora borealis» fue acuñado en 1619 por Galileo Galilei que se inspiró en la diosa romana del Alba. Efectivamente, según la etimología latina el término «aurora» significa precisamente la primera luz, el resplandor que aparece a Oriente antes del nacimiento del Sol. No obstante, Galileo interpretò el fenómeno de forma equivocada, pues creía que era luz solar reflejada por la atmósfera.